Auténtico azafrán tradicional

El mejor Azafrán cultivado en Villafranca de los Caballeros

El Secreto
flor azafrán de tradición

Siembra y cultivo

El azafrán se siembra mediante bulbos seleccionados, de junio a septiembre, en la misma parcela durante tres temporadas: Postura, Primera y Segunda. Después se deja descansar el terreno 20 años, lo que nos permite cosechar un azafrán muy especial, natural y lleno de vigor. El bulbo plantado absorbe y agota todos los nutrientes de la tierra durante los 3 ciclos consecutivos y se desarrolla en óptimas condiciones, respetando de forma equilibrada y sostenible el medio ambiente.

La cosecha

Entre finales de octubre y mediados de noviembre, según la vieja usanza. Las labores del campo son realizadas manualmente por jornaleros que doblan el espinazo, recogiendo las flores abiertas con sus hilos rojos. Esta ardua tarea, debe realizarse por los recolectores en muy poco tiempo. Solo durante las primeras 24h, el azafrán dispone del tiempo de vida óptimo y se cosecha de forma inmediata en cestas, para no perder ni un ápice de calidad.

La monda

Las flores son llevadas a la casa del agricultor, para proceder al arte de la monda el mismo día. Esta costumbre fraternal, propia de la cultura tradicional, es la que empleamos y sigue inalterable desde generaciones. Son las «mondadoras» (sobre todo mujeres) las que extraen con gran esmero los tres estigmas rojos de cada flor, mientras aprovechan para compartir historias. Está pactado que cobrarán en especie y su retribución será un tercio de lo mondado.

El tueste

Como antaño, mantenemos también intacto el secado de las hebras rojas en el hogar, tostadas a fuego muy lento en cedazos de madera y seda por ambas caras, que determinarán la calidad y su conservación futura. Este proceso «siempre ha sido así» apenas requiere 20 minutos. Ha permanecido igual desde antiguo, con la única diferencia de que hemos pasado del fuego de las cocinas de carbón a gas.

El envasado

Sabías que para conseguir un solo kg son necesarias miles de flores recogidas, como tantas hebras mondadas y tostadas. Después, el azafrán es almacenado en estancias sin luz, cumpliendo estrictas condiciones de temperatura y humedad para su mejor conservación. Permanecerá así para evitar la pérdida de propiedades y de peso hasta que se realiza un pedido, momento en el que procedemos a su envasado, de manera minuciosa.